Huldebrando

Cuando, al día siguiente, Huldebrando se despertó, no encontró a su lado a su hermosa compañera, y empezaba ya a temer que su matrimonio y Ondina no habían sido más que una ilusión, un encantamiento. Pero no tardó en verla entrar ane su habitación, cariñosa y encantadora como la víspera.

Ondina.. F. de la Motte-Fouqué.

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