Latinajo

–“¡Mira, mira!” –gritó el rosal– “Ya está terminada la rosa.”

Pero el ruiseñor ya no podía contestar. Estaba muerto sobre la crecida hierba, con una espina clavada en el corazón.

Y al mediodía el estudiante, abriendo su ventana, miró afuera.

— “¡Cómo… qué suerte maravillosa!” –exclamó–. “Hay una rosa roja! Nunca había visto rosa como ésta en toda mi vida! ¡Es tan hermosa que seguramente tiene un nombre latino muy largo!” -E inclinándose la cortó.

El ruiseñor y la rosa. Oscar Wilde.

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One response to this post.

  1. Posted by nimboronshine on 9 mayo 2010 at 6:30 PM

    aaaa esa historia ha sido la primer historia de amor q he leido en toda mi vida…

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