Arlès

Qué día, Dios mío!

Llegada la noche yo había bosquejado mi comida y experimentaba la necesidad de ir solo a tomar el aire por los senderos de laureles en flor.  Había atravesado ya casi enteramente la plaza Víctor Hugo,  cuando oí detrás de mí un pasito bien conocido, rapido y sacudido. Me volví en el mismo momento en que Vincent se precipitaba sobre mí con una navaja de afeitar abierta en la mano. Mi mirada debió ser muy poderosa en ese momento, pues él se detuvo y bajando la cabeza emprendió de nuevo corriendo el camino de la casa.

Paul Gauguin. Relato de la noche fatídica de Van Gogh.

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One response to this post.

  1. Posted by venus on 18 febrero 2010 at 11:51 PM

    Gauguin dice “Vincent” su voz es dulce.

    amo a esos dos cabrones
    checa esta galeria te va a latir

    daniellezama.net

    los cuadros donde pinta a vincent y a paul estan bien chidos, en general me gusta un chingo como pinta este guey

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