Si ella se hubiera limitado a ser la star y trabajar tranquila, pues hubiéramos trabajado muy bien. Nomás que de pronto trató de ponerme, como vulgarmente se dice, la pata encima; y en arte a mí nadie me va a poner la pata encima y ya luché demasiados años de mi vida, no voy a tolerar que una cantante de ranchero venga a poner la pata encima. No es que esté hablando mal de ella, pero es la verdad.
Alejandro Jodorowsky, sobre Irma Serrano, con respecto a la puesta en escena de Lucrecia Borgia, c.1980